El cuarto trimestre del año se ha caracterizado por la continuación de la recuperación de los activos de riesgo en un escenario de resiliencia de márgenes corporativos, a pesar de los impactos tarifarios, con inflaciones controladas, expectativas ancladas y bancos centrales vigilantes. En este sentido, el MSCI World acumula una revalorización del 2,87%, en dólares, siendo los sectores sanidad, materiales, servicios de comunicación y financiero los que se sitúan a la cabeza, con rentabilidades superiores al 4%; mientras que inmobiliario cierra en rojo, y construcción y consumo básico con una rentabilidad en la cola, inferior al 1%. El dólar se ha mantenido estable contra el euro otro trimestre.
En renta fija, la Reserva Federal ha continuado con la política de bajadas de tipos iniciada en septiembre realizando dos recortes de 25 puntos básicos. Por su parte, el BCE ha continuado con su pausa. El crédito corporativo ha seguido siendo el activo estrella; sin embargo, la deuda pública ha tenido mayor nivel de volatilidad.
Ibercaja Empleo Equilibrado ha registrado una rentabilidad del 1,27% en el cuarto trimestre de 2025, con aportaciones positivas tanto de renta fija como de renta variable. En la cartera de renta fija, ha destacado la rentabilidad aportada por la deuda corporativa, especialmente de los sectores de consumo discrecional, industrial e inmobiliario. Por su parte la cartera de renta variable destaca positivamente las participaciones en el ETF sobre el MSCI World y el sector de servicios de comunicación.
Expectativas:
a) En cuanto a renta fija:
En este cuarto trimestre ha sido la Reserva Federal la que ha continuado moviendo ficha y confirmando las expectativas de tres bajadas para el año 2025. Para este año 2026 se esperan 2 bajadas de 25 puntos básicos cada una de ellas. En el caso de Europa, no se espera ningún movimiento por parte del BCE.
Durante este trimestre hemos abierto posiciones de venta de put sobre el bund esperando que llegue a los niveles máximos del rango para abrir posiciones largas. Aprovecharíamos los momentos de estrés para tomar posiciones en crédito de alto grado de inversión y ampliar duraciones.
b) En cuanto a renta variable:
De cara a 2026 el escenario es favorable para la renta variable desde el punto de vista micro y macro: Las expectativas de inflación se encuentran ancladas, las revisiones de beneficios siguen alcistas, los bancos centrales continúan acomodaticios y contamos con medidas de estímulo. Sin embargo, el posicionamiento es alto en activos de riesgo y esto podría hacer vulnerable al mercado en un episodio de shock. En un entorno de empinamiento de curvas de tipos de interés preferimos la inversión en calidad, poder de fijación de precios e infraestructuras, si bien en Europa, dado el margen por valoración y potencial recuperación en crecimiento del PIB gracias al plan de infraestructuras alemán, tendríamos opcionalidad a ciclo.